Poder por poder... ¿Y la información qué?
La televisión sin duda alguna, forma parte importante en y para la sociedad; independientemente de que mueva grandes masas con diversas intenciones, cautiva una gran audiencia para alcanzar sus propios ideales. A diario, es sometida a poderes externos que logran tergiversar la información, por tanto, ¿hasta qué punto se puede decir que hay objetividad en los medios?.
Los medios son poder por poder, la televisión en este caso es uno de los elementos socializadores y agente ubicado en la pirámide de poderes más importantes.
El
poder económico mueve masas y busca alcanzar la máxima audiencia para aumentar la
rentabilidad de las empresas, pero este agente nos inundo completamente, lo que
no se vende por televisión ya no es nada. Esta bien, la televisión es un gran gancho para el posicionamiento de
marca y tiene diversos espacios, pero el exceso de marca y ventas es tan cargado en este medio que en la
actualidad se están clasificando las noticia en las que más se pueda vender y las que no. Es aquí dónde con poderes como estos se va poniendo en duda que clase de información le están dando al televidente, esa información cargada de todo y a la ves de nada.
El
aspecto político como lo económico pasa a ser un gran agente y posee un gran
poder social, y en el medio en general. Este imperio nace con la misma
organización, su influencia es fuerte y más con los partidos políticos en la titularidad pública. Él juega con lo que
se quiere y se debe mostrar para no afectar ninguna imagen, pero siendo la
televisión un elemento público y para el público se les a olvidado lo que ésta debe mantener, y ofrecer que es una buena
información, neutralidad y respeto a la dignidad de las personas; no una
información tratada, cargada de opinión o solo entregando lo más interesante y no
lo realmente importante.
La sociedad tiene derecho a la veracidad y a la promoción de valores constitucionales, por tanto, se debe dar la mejor información y brindar la oportunidad de orientar su propio pensamiento y opiniones; sin la presión de terceros. Lo que en este aspecto preocupa, es que ya no se tiene un periodismo de investigación en profundidad, ni la información que de respuesta a las necesidades, aunque esa sea la intención; no siempre se acierta.
La sociedad tiene derecho a la veracidad y a la promoción de valores constitucionales, por tanto, se debe dar la mejor información y brindar la oportunidad de orientar su propio pensamiento y opiniones; sin la presión de terceros. Lo que en este aspecto preocupa, es que ya no se tiene un periodismo de investigación en profundidad, ni la información que de respuesta a las necesidades, aunque esa sea la intención; no siempre se acierta.
Por
lo que se debe luchar, es por es una representación plural en el medio más
acogido por los receptores, y no solo convertirlo en una canal para atrapar
audiencia y ganar beneficios. Sin
duda, la información transmisible esta controlada por poderes que manipulan,
ocultan y solo ganan para ellos; utilizando a la sociedad de una u otra forma.
En el aspecto público, pesa más la rentabilidad política que se obsesiona por
crecer en audiencia, perdiendo su identidad lo que la va acercando a los trazados
de la televisión privada, la cual es manejada por un sector económico que
conquista audiencia a cualquier precio.
La televisión ya no se
limita a ser un mero testigo de los hechos, sino que participa en el juego del
choque de opiniones, de ideologías y de intereses nacionales e internacionales,
políticos y económicos. (Mariano
Cebrián Herreros).
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