miércoles, 29 de agosto de 2012

Hablando de públicos...

La tipología de públicos



Para empezar a definir la tipología de los públicos, es pertinente saber que existe un continuo que va de masa a público, por esto es lógico abordar las diferentes características de los públicos a través de la perspectiva de distintos autores.

El primero de ellos es Vincent Price, del cual tomamos un fragmento de su escrito sobre “La opinión pública. Esfera pública y comunicación”.

Como primera clasificación, propone el público en general, que corresponde al público como la totalidad de la población, no obstante y en palabras de Vincent, es casi ilusorio que toda la población sea un grupo comprometido en la discusión seria de la mayoría de los asuntos, a menudo son aportes desorientados fuera del foro del debate público. En otras palabras son opiniones de la masa.

Seguido a este describimos el público que vota, estrechamente ligado al resultado de las elecciones, este representa la forma más significativa y de mayor visibilidad de la opinión pública, pero en nuestro país constituye una población poco representativa ya que lo que convoca a la mayor cantidad de votantes no es la práctica democrática representativa sino una dádiva o dinero de un candidato.

En tercer lugar encontramos al público atento, conformado por las audiencias de las elites públicas, representan al sector de la ciudadanía interesada e informada en asuntos políticos y sociales (públicos), aludiendo a D.J. Devine, quien básicamente los señala así: el interesado en política en general, el interesado en campañas electorales, el que habla de política, el que se expone a las noticias políticas de los medios y el que lee sobre política en las revistas. En muchos casos es un público pasivo pero más activo que los anteriores.

Por último y no menos importante que los antepuestos, se encuentra el público activo, integrado esencialmente por la élite, debido a su participación activa e intensa en asuntos políticos (debates y discusiones políticas). Los integrantes conforman un grupo selecto de la población que disfrutan de poderes especiales debido a su familiaridad con el gobierno, élites burocráticas y del poder privado hasta los mal llamados medios masivos de comunicación como internet.

(BOTERO MONTOYA, Luis Horacio. Teoría de públicos. Lo público y lo privado en la perspectiva de la comunicación, sello editorial universidad de Medellín, 2011)

lunes, 20 de agosto de 2012

Hablando de masas y democracia...


El surgimiento de una nueva generación

En el estudio de la teoría de públicos: lo público y lo privado en la perspectiva de la comunicación, es importante abordar el concepto de masas desde diferentes perspectivas, éstas dadas por diferentes autores.
La percepción sobre el concepto de masas según autores como Mcquail, Blumer, Neumann concuerda en alguno de sus aspectos. Según estos autores la masa aunque es débil, puede llegar a hacer parte fundamental al interior de la sociedad siempre y cuando se encuentre de una forma organizada.
El concepto de masa se fue desarrollando después de la segunda guerra mundial; al inicio, el término tenía solo connotaciones negativas, pues se trataba de gente ordinaria, inculta e ignorante, personas violentas. Fue entonces cuando la tradición socialista le dio el calificativo de positivo a dicho término, ya que aludía a la fuerza y la solidaridad de las clases trabajadoras.
El objetivo de las masas y quizás el aporte más importante es la organización para lograr objetivos comunes.
La sociedad ha ido creciendo vertiginosamente, por ello la necesidad de reflexionar acerca de la globalización de la comunicación como poder de gran influencia en la construcción de un mundo con más oportunidades.
Gracias a los medios alternativos, la comunicación se ha tornado en un medio más participativo donde las masas se han levantado con un mismo fin; luchar contra la opresión y en busca de una democratización, donde reclamar los derechos que le pertenecen a cada individuo ha sido fundamental. Un problema latente en la comunicación al interior de la sociedad, se centra en el poder y cómo este tiene el control de los medios, según Mattelart “existe la necesidad de crear un tercer sector”.
Un tercer sector formado por corporaciones de comunicadores y periodistas, donde es de gran importancia la academia y la participación activa de los usuarios de los medios de comunicación de forma tal que se articulen y trabajen en un mismo propósito: la democratización de los medios.
Miles de personas se levantaron en contra de la lay 30 que regulaba  de una forma arbitraria la educación en Colombia, donde los menos favorecidos serían las clases bajas, la lucha en contra de la privatización de la educación ha sido sin lugar a duda una de las más grandes movilizaciones que ha despertado el interés de los medios de comunicación.
El éxito de dichas marchas radica en el vertiginoso avance de los medios de comunicación alternativos, medios populares al servicio de las personas, un servicio más pluralista.
Los medios de comunicación deben estar al servicio del público y no concentrada  al dominio del poder, la sociedad requiere de una diversidad cultural, y en ella radica el cambio que últimamente ha tenido las masas, una pequeña minoría puede ser la causante de una gran revolución en contra del Estado y el poder que este ejerce sobre los medios.
Según Mattelart, existe una responsabilidad personal ya que el manejo de la información es fundamental para la redefinición de la sociedad.
Luchar por la democratización de  los medios es luchar para vivir en la verdad, no  de unos cuantos, es la verdad que nos hará libres.





lunes, 13 de agosto de 2012

Hablando de comunicación colectiva...

Maletzke y su modelo de                comunicación colectiva



El filósofo Maletzke basándose en la comunicación de masas alemana de los años 60 en la que se buscaba cómo persuadir de una manera más argumentada el periodismo refugiándose en los medios como  pieza de poder en la influencia social. Fundamentándose en ésto, plantea modelos de comunicación con una inclinación y gran influencia de la mass media, que progresivamente va aumentando en complejidad hasta llegar al modelo de comunicación colectiva. Para abordar el modelo es importante aclarar el concepto de comunicación que el autor sostiene sobre dicho conocimiento; los seres humanos se relacionan entre sí, pueden comunicar, expresarse y dar a conocer a otros individuos conocimientos concretos


Esencialmente lo que busca con el modelo es descubrir la influencia que se origina en el transcurso del proceso de comunicación y las particularidades que puedan surgir en los elementos básicos involucrados en el modelo. Es darle respuesta a qué hacen los medios con la persona y qué clases de presiones establece la situación psico-social en el comunicador, receptor, mensaje y canal (Elementos básicos del modelo).


Para abordar el modelo es importante el papel del comunicador (C) como individuo que transmite el mensaje (M) a un público receptor; la imagen como la personalidad son agentes del proceso, asimismo, el mensaje es la configuración de la comunicación casi siempre bajo presión, éste ejercido por diferentes factores y características como las técnicas del medio, la intención del comunicador, la conformación de la audiencia, el propósito, y el tipo programa en el cual se trasmite el mensaje. No se puede dejar de lado el medio de comunicación, importante para la difusión del mensaje, donde tienen el poder de condicionar y seleccionar temas de interés, cómo y en qué medio se presentan.

Los medios de comunicación (MDC) buscan alcanzar un efecto y vivencia en el público, donde le receptor selecciona el medio bajo condiciones psicológicas y sociológicas. El receptor es complejo, heterogéneo, disperso y su papel se fundamenta en la capacidad del receptor para elegir el canal y el tipo de mensaje; se debe entender no como un conjunto de individualidad sino por el contrario, es un grupo integrado. Desde la parte psicológica del receptor establece relaciones emocionales con el comunicador y el medio, ya sean de simpatía o de rechazo.

Igualmente, Maleztke resalta tres aspecto claves que refuerzan el modelo, uno de ellos es cuando el proceso de comunicación es modificado por la imagen que el receptor se crea y espera del comunicador, y así recíprocamente, lo que da pie a la construcción de una autoimagen. El segundo aspecto y el que aporta a  esa creación de imágenes es el medio o canal donde se le da la oportunidad al reconocimiento del receptor con su emisor; el medio promueve la experiencia y los efectos producidos en el destinatario y el receptor pasa a ser parte activa en el proceso ya que es el que escoge por qué medio quiere recibir el mensaje y dónde está involucrado el grado de credibilidad. Por último,es el feedback  espontáneo del destinatario que nace de las dificultades en el proceso de comunicación, siendo éste el resultado de una comunicación colectiva. 
Explícitamente, lo que pretende el modelo es que no se estudie la comunicación colectiva fragmentando sus partes, al contrario, que se analice el proceso como un elemento psicosocial complejo.

"Debe entenderse el campo de las relaciones de la comunicación como un sistema dinámico complicado de dependencias e interdependencias de los factores participantes". (Maletzke)


viernes, 10 de agosto de 2012

Hablando de lo público...


Lo público y el público


“El uso de público y lo público muestra una multiplicidad de sentido distinto” 
Habermas

La opinión pública es la oportunidad  de que la sociedad se incline hacia su preferencia, donde las actitudes y las tendencias de temas son diversas.  También viene de una amplia interpretación y sentidos del concepto ‘público’. Por lo tanto, para la compresión del fenómeno y el término ‘Opinión Pública’, es importante tener claro qué es el público y lo público.

Como lo mencionamos anteriormente, existen varias interpretaciones de estos conceptos, y las acepciones  cambian dependiendo de la utilización de los artículos, ya que una cosa es lo público y otra el público.

La socióloga berlinés, Elisabeth Noelle-Neumann, en su interpretación de lo que es ‘lo público’, clasifica el concepto en tres partes. Primero en la apertura: lo que es abierto a todo el mundo, es decir, “un lugar que nos pertenece a todos y a nadie”. Asimismo, lo explica por medio de su relación con el Estado, en el derecho público y en el poder público, que consisten en lo que nos concierne a todos y es por un bien común. Por último, el concepto es trasladado al ámbito psicológico, ya que las personas no sólo piensan y sienten en su interior, sino que también se desenvuelven en el exterior, donde viven en y por una comunidad, y donde cada uno empieza a adquirir un conocimiento para saber qué tan expuesto se encuentra al ojo público y cómo actuar frente a eso, por lo tanto, hablamos de una relación del individuo con el contexto.

No obstante, es importante ver qué es y qué se deduce por ‘el público’. Como tal, es un grupo de personas que no necesariamente se tienen que enfrentar cara a cara o estar en el mismo espacio, pero manifiestan intereses similares y reaccionan ante los mismos estímulos, concepto que lo diferencia de la multitud, la muchedumbre y la masa. Según K. Young  el público es un “grupo efímero y disperso en el espacio, es la criatura engendrada por nuestros notables medios mecánicos de comunicación”. Es decir, el público es ‘gente’, y abarca hasta entender con claridad que es una totalidad de personas, población, comunidad, entre otros.

Al ser un grupo que va adquiriendo  con el tiempo una conciencia de pertenencia grupal, es capaz de llegar a influir en el comportamiento de sus integrantes.  Por lo tanto, son ellos quienes soportan la opinión pública y son portadores de ésta, porque, “cuando  el público deja de ser crítico se disuelve y se convierte en multitud” (R.E. Park).  

La diferencia es que a la multitud la mueve la emoción mientras que los grupos se crean por un estímulo de una vibración compartida. Por su parte el público, tiene la oportunidad de plantear diferencias siendo motivados por intereses propios.

La multitud está compuesta por diversidad; múltiples personalidades, etnias, géneros, entre otras variaciones, que hacen de este conjunto de singularidades algo interesante por ser una multiplicidad que se comunica y que actúa en común aunque existan diferencias. No va con la obediencia y no se rige por ésta, lo que sí, es que representa una gestión colectiva ante el ojo público. Tiene entonces una similitud marcada con lo que es ‘el púbico’ porque los dos son mecanismos de adaptación y cambio, utilizando igualmente grupos sociales  como nuevos 
caminos de transformación.

“La multitud no es una como el pueblo, ni indiferenciada como las masas; la multitud engloba lo diverso, pero es global”. Aunque el término presenta una ambigüedad en el aspecto político en la revelación contra el Estado, Hobbes plantea “si pueblo, nada de multitud; si multitud, nada de pueblo”, dando pasó al fundamento de la democracia.

Por su parte, la masa, un grupo antes planteado como indiferenciado, consiste en aquellos individuos que no tienen que ver entre ellos pero poseen características similares y se unen para sentirse más fuertes y/o reconocidos socialmente, lo que hace que la identidad de cada uno de ellos se pierda. No se unen por emoción como a la multitud o  por desacuerdo, ni por alguna discusión como el pueblo. A ellos los une una necesidad.

Sin embargo, las masas son y serán entendidas como colectividades pasivas, receptivas y fácilmente manipulables tanto en autoritarismos como en democracias, y serán también el blanco de los medios masivos y de los organismos de poder para maximizar su control sobre la ciudadanía, por lo tanto, es tiempo de tomar decisiones conscientes y entender que aunque es imposible no formar parte de la masa alguna vez, sí es posible reconocer cuándo estamos siendo manipulados y es decisión nuestra saber hasta qué punto nos pueden dopar el cerebro y en qué momento debemos desconectarnos y pensar por nuestra propia cuenta.

jueves, 2 de agosto de 2012

Hablando de manipulación masiva...


¿Cómo nos manipulan los medios?



“El mejor truco del diablo es que la gente haga cola para entrar en el infierno voluntariamente”
JD McGregor

Es irónico saber que la llegada de la televisión al país durante el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla, tenía un fin público, con un énfasis en lo educativo y cultural, donde el objetivo era sacar de la ignorancia a las poblaciones analfabetas y desinformadas, pues aquel fin tan virtuoso se fue borrando año tras año, gobierno tras gobierno, perdiendo su uso como herramienta educativa y convirtiéndose en una industria, que en lugar de formar al público, lo hundió en la ignorancia y la mediocridad.

Al parecer las funciones de informar, entretener y educar se han tergiversado con el surgimiento de una cuarta función: la de manipular, y peor aún, manipular a cualquier costo. Con ello nos referimos al océano de guerra, sexo y violencia en el que nos sumergimos cada vez que encendemos un televisor, y ni hablar de las distracciones a las que nos vemos sometidos para dejar a un lado nuestros pensamientos y necesidades personales y reales, y adoptar prioridades colectivas y prefabricadas a su antojo.

Tal como lo analizó William Cooper en su libro “Behold a Pale Horse”, existe una guerra silenciosa con armas invisibles, llevada a cabo por el ‘Poder’ hacia los ciudadanos. Una guerra no declarada, o al menos, no confesada, donde los ciudadanos carecemos de la más mínima posibilidad de defendernos. De la misma manera, el filósofo y activista, Noam Chomsky, advirtió el peligro al que los ciudadanos nos enfrentamos cada vez que somos sometidos a las prácticas psicosociales de los medios de comunicación que quieren “moldear” la opinión pública. A esas prácticas las llamó las “10 estrategias de manipulación mediática”. Estrategias que buscan mantener al público ignorante, crear preocupaciones e inquietudes en los ciudadanos, minimizar las quejas y maximizar el control y el poder.

Como lo expresa Cooper, “la regla general es que existe beneficio o ventaja en la confusión”; fieles a este principio, los medios se encargan entonces de crear los problemas, para enseguida ofrecer las soluciones, como quien dice, “confunde y reinarás”.

El sistema ha conseguido conocernos mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos, y si no despertamos ante esta situación, si no buscamos la manera de adelantarnos a esas estrategias y no hacemos un esfuerzo de pensamiento colectivo para ser críticos ante la realidad (o la mentira) que nos acecha, ese sistema logrará ejercer un control cada vez mayor sobre nosotros.

Para conocer más sobre las "10 estrategias de manipulación mediática", los invitamos a ver este video de uno de los líderes de opinión del momento, José Luis Camacho:





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