Lo público y el público
“El uso de público y lo público muestra una
multiplicidad de sentido distinto”
La opinión
pública es la oportunidad de que la
sociedad se incline hacia su preferencia, donde las actitudes y las tendencias
de temas son diversas. También viene de
una amplia interpretación y sentidos del concepto ‘público’. Por lo tanto, para
la compresión del fenómeno y el término ‘Opinión Pública’, es importante tener
claro qué es el público y lo público.
Como lo
mencionamos anteriormente, existen varias interpretaciones de estos conceptos,
y las acepciones cambian dependiendo de
la utilización de los artículos, ya que una cosa es lo público y otra el
público.
La socióloga berlinés, Elisabeth
Noelle-Neumann, en su interpretación de lo que es ‘lo público’, clasifica el concepto
en tres partes. Primero en la apertura: lo que es abierto a todo el mundo, es
decir, “un lugar que nos pertenece a todos y a nadie”. Asimismo, lo explica por
medio de su relación con el Estado, en el derecho público y en el poder
público, que consisten en lo que nos concierne a todos y es por un bien común.
Por último, el concepto es trasladado al ámbito psicológico, ya que las
personas no sólo piensan y sienten en su interior, sino que también se
desenvuelven en el exterior, donde viven en y por una comunidad, y donde cada
uno empieza a adquirir un conocimiento para saber qué tan expuesto se encuentra
al ojo público y cómo actuar frente a eso, por lo tanto, hablamos de una
relación del individuo con el contexto.
No obstante,
es importante ver qué es y qué se deduce por ‘el público’. Como tal, es un
grupo de personas que no necesariamente se tienen que enfrentar cara a cara o
estar en el mismo espacio, pero manifiestan intereses similares y reaccionan
ante los mismos estímulos, concepto que lo diferencia de la multitud, la
muchedumbre y la masa. Según K. Young el
público es un “grupo efímero y disperso en el espacio, es la criatura
engendrada por nuestros notables medios mecánicos de comunicación”. Es decir,
el público es ‘gente’, y abarca hasta
entender con claridad que es una totalidad de personas, población, comunidad, entre
otros.
Al ser un
grupo que va adquiriendo con el tiempo una
conciencia de pertenencia grupal, es capaz de llegar a influir en el
comportamiento de sus integrantes. Por
lo tanto, son ellos quienes soportan la opinión pública y son portadores de
ésta, porque, “cuando el público deja de
ser crítico se disuelve y se convierte en multitud” (R.E. Park).
La diferencia
es que a la multitud la mueve la emoción mientras que los grupos se crean por
un estímulo de una vibración compartida. Por su parte el público, tiene la
oportunidad de plantear diferencias siendo motivados por intereses propios.
La multitud
está compuesta por diversidad; múltiples personalidades, etnias, géneros, entre
otras variaciones, que hacen de este conjunto de singularidades algo
interesante por ser una multiplicidad que se comunica y que actúa en común aunque
existan diferencias. No va con la obediencia y no se rige por ésta, lo que sí,
es que representa una gestión colectiva ante el ojo público. Tiene entonces una
similitud marcada con lo que es ‘el púbico’ porque los dos son mecanismos de
adaptación y cambio, utilizando igualmente grupos sociales como nuevos
caminos de transformación.
“La multitud
no es una como el pueblo, ni indiferenciada como las masas; la multitud engloba
lo diverso, pero es global”. Aunque el término presenta una ambigüedad en el
aspecto político en la revelación contra el Estado, Hobbes plantea “si pueblo,
nada de multitud; si multitud, nada de pueblo”, dando pasó al fundamento de la
democracia.
Por su parte,
la masa, un grupo antes planteado como indiferenciado, consiste en aquellos
individuos que no tienen que ver entre ellos pero poseen características
similares y se unen para sentirse más fuertes y/o reconocidos socialmente, lo
que hace que la identidad de cada uno de ellos se pierda. No se unen por
emoción como a la multitud o por
desacuerdo, ni por alguna discusión como el pueblo. A ellos los une una necesidad.
Sin embargo, las masas son y serán entendidas como colectividades pasivas, receptivas
y fácilmente manipulables tanto en autoritarismos como en democracias, y serán
también el blanco de los medios masivos y de los organismos de poder para
maximizar su control sobre la ciudadanía, por lo tanto, es tiempo de tomar
decisiones conscientes y entender que aunque es imposible no formar parte de la
masa alguna vez, sí es posible reconocer cuándo estamos siendo manipulados y es
decisión nuestra saber hasta qué punto nos pueden dopar el cerebro y en qué
momento debemos desconectarnos y pensar por nuestra propia cuenta.