Ley Lleras, del archivo al olvido
Para todos los que a diario tenemos la necesidad casi primordial de entrar a la red, suena poco creíble que la temerosa y tan estrepitosa “ley Lleras” haya quedado en el olvido. Después de causar tanto revoloteo en los medios masivos de comunicación y en los mismos usuarios de internet, esta propuesta desnivelada del gobierno colombiano quedó archivada.
Fue tal la revolución mediática causada que en menos de una semana era “trending topic” en la red social Twitter, ocasionando disgustos y rechazo por parte de los usuarios quienes sin saber al pie de la letra el rigor y la metodología de aplicación de esta ley, se confabularon en contra y establecieron grupos de conmoción para dar cuenta al gobierno de su discrepancia.
Pero ¿por qué tanto alboroto?, ¿Qué no esta ley preserva y protege los derechos de autor?, ¿No que esta ley “aparentemente” nos conviene a todos? Superficialmente esto era lo que planteaba el gobierno, pero traía entre sus aguas una ola de patrañas que como siempre en nuestro país de “igualdad” caen sobre los menos favorecidos económicamente y, ¿por qué? Porque esta ley sanciona a quienes violen el tratado de derechos de autor que contempla requisitos como: distribución ilegal de textos por internet sin regalías al autor, adquisición de programas o software sin licencia entre muchas otras clausulas, que solo por “casualidad” afecta a quienes no poseen mucho caudal económico y no tienen la capacidad adquisitiva para comprar libros originales, licencias de programas o algo tan cotidiano como pagar 1 dólar por una canción. Las sanciones, además de hacerlos ver como hampones y delincuentes los priva del uso del internet.
Estas y muchas más incógnitas generaba esta norma en todos nosotros, los usuarios de internet en Colombia, hace menos de un año, pero ¿qué sucedió en realidad con este caso? Pocos lo saben y de hecho, muchos todavía esperan la aplicación de esta en nuestro “inmaculado” sistema de leyes, pero la realidad; gratificante y placentera para quienes somos fieles usuarios de la red, es que gracias a un guardián llamado Sergio Robledo, senador de la republica, el trámite del proyecto no tuvo éxito y pasó a ser finalmente archivado en noviembre de 2011.
En mayo pasado demandó ante la Corte Constitucional esta ley que regula los derechos de autor en internet. Robledo también dejó consignado en su demanda que esta ley “debió cumplir con los requisitos que la Constitución contempla para las leyes estatutarias, dado que afecta derechos fundamentales, como el acceso a la información y la libertad de expresión”.
La demanda también argumenta vicios de fondo. Según Robledo, la ley contempla una “exagerada protección a las multinacionales, lo que lesiona el derecho fundamental de los colombianos a acceder a la información y a divulgarla libremente”. Derechos que, según el senador, también son violentados con la prohibición a retransmitir señales de televisión. Y aún peor, esta norma no solo empapa a los poco adinerados sino también a los discapacitados. En un documento radicado en el alto tribunal se expone que esta norma viola el derecho a la educación, porque restringe la circulación de material que también es usado con fines didácticos. Se dice que, además, va en contra del derecho a la libertad de expresión al prohibir la retransmisión de los programas televisivos y que, incluso, viola los derechos de las personas con discapacidad, pues cierra el espacio a excepciones que permiten, por ejemplo, traducir un documento a braille o a un archivo sonoro.
En conclusión, por razones de tramite y de validez ante el congreso, el proyecto de ley en defensa de los derechos de autor (ley Lleras) falló a favor del pueblo y no cumplió con lo que en un principio era una clausula para que el supuesto “bienaventurado” TLC fuese una realidad en nuestro soberano país, permitiendo de esta manera que la libertad de expresión, aprendizaje y diversión que promete la internet a todos sus fieles súbditos siga incólume e intacta a los ojos de la ley y la opinión pública.
No hay comentarios:
Publicar un comentario