miércoles, 19 de septiembre de 2012

Hablando de medios...


Poder por poder... ¿Y la información qué?


La televisión sin duda alguna, forma parte importante en y para la sociedad; independientemente de que mueva grandes masas con diversas intenciones, cautiva una gran audiencia para alcanzar sus propios ideales. A diario, es sometida a poderes externos que logran tergiversar la información, por tanto, ¿hasta qué punto se puede decir que hay objetividad en los medios?.

Los medios son poder por poder, la televisión en este caso es uno de los elementos socializadores y   agente ubicado en la pirámide de poderes más importantes. 

El poder económico mueve masas y busca alcanzar la máxima audiencia para aumentar la rentabilidad de las empresas, pero este agente nos inundo completamente, lo que no se vende por televisión ya no es nada. Esta bien, la televisión es un gran gancho para el posicionamiento de marca y tiene diversos espacios, pero el exceso de marca y ventas es tan cargado en este medio que en la actualidad se están clasificando las noticia en las que más se pueda vender y las que no. Es aquí dónde con poderes como estos se va poniendo en duda que clase de información le están dando al televidente, esa información cargada de todo y a la ves de nada. 

El aspecto político como lo económico pasa a ser un gran agente y posee un gran poder social, y en el medio en general. Este imperio nace con la misma organización, su influencia es fuerte y más con los partidos políticos en  la titularidad pública. Él juega con lo que se quiere y se debe mostrar para no afectar ninguna imagen, pero siendo la televisión un elemento público y para el público se les a olvidado lo que ésta debe mantener, y ofrecer que es una buena información, neutralidad y respeto a la dignidad de las personas; no una información tratada, cargada de opinión o solo entregando lo más interesante y no lo realmente importante. 

La sociedad tiene derecho a la veracidad y a la promoción de valores constitucionales, por tanto, se debe dar la mejor información y brindar la oportunidad de orientar su propio pensamiento y opiniones; sin la presión de terceros. Lo que en este aspecto preocupa, es que ya no se tiene un periodismo de investigación en profundidad, ni la información que de respuesta a las necesidades, aunque esa sea la intención; no siempre se acierta.

Por lo que se debe luchar, es por es una representación plural en el medio más acogido por los receptores, y no solo convertirlo en una canal para atrapar audiencia y ganar beneficios. Sin duda, la información transmisible esta controlada por poderes que manipulan, ocultan y solo ganan para ellos; utilizando a la sociedad de una u otra forma. En el aspecto público, pesa más la rentabilidad política que se obsesiona por crecer en audiencia, perdiendo su identidad lo que la va acercando a los trazados de la televisión privada, la cual es manejada por un sector económico que conquista audiencia a cualquier precio.

La televisión ya no se limita a ser un mero testigo de los hechos, sino que participa en el juego del choque de opiniones, de ideologías y de intereses nacionales e internacionales, políticos y económicos. (Mariano Cebrián Herreros).


Hablando de TIC...


Ley Lleras, del archivo al olvido


Para todos los que a diario tenemos la necesidad casi primordial de entrar a la red, suena poco creíble que la temerosa y tan estrepitosa “ley Lleras” haya quedado en el olvido.  Después de causar tanto revoloteo en los medios masivos de comunicación y en los mismos usuarios de internet, esta propuesta desnivelada del gobierno colombiano quedó archivada. 

Fue tal la revolución mediática causada que en menos de una semana era “trending topic” en la red social Twitter, ocasionando disgustos y rechazo por parte de los usuarios quienes sin saber al pie de la letra el rigor y la metodología de aplicación de esta ley, se confabularon en contra y establecieron grupos de conmoción para dar cuenta al gobierno de su discrepancia.

Pero ¿por qué tanto alboroto?, ¿Qué no esta ley preserva y protege los derechos de autor?, ¿No que esta ley “aparentemente” nos conviene a todos? Superficialmente esto era lo que planteaba el gobierno, pero traía entre sus aguas una ola de patrañas que como siempre en nuestro país de “igualdad” caen sobre los menos favorecidos económicamente y, ¿por qué? Porque esta ley sanciona a quienes violen el tratado de derechos de autor que contempla requisitos como: distribución ilegal de textos por internet sin regalías al autor, adquisición de programas o software sin licencia entre muchas otras clausulas, que solo por “casualidad” afecta a quienes no poseen mucho caudal económico y no tienen la capacidad adquisitiva para comprar libros originales, licencias de programas o algo tan cotidiano como pagar 1 dólar por una canción. Las sanciones, además de hacerlos ver como hampones y delincuentes los priva del uso del internet.

Estas y muchas más incógnitas generaba esta norma en todos nosotros, los usuarios de internet en Colombia, hace menos de un año, pero ¿qué sucedió en realidad con este caso? Pocos lo saben y de hecho, muchos todavía esperan la aplicación de esta en nuestro “inmaculado” sistema de leyes, pero la realidad; gratificante y placentera para quienes somos fieles usuarios de la red, es que gracias a un guardián llamado Sergio Robledo, senador de la republica, el trámite del proyecto no tuvo éxito y pasó a ser finalmente archivado en noviembre de 2011. 

En mayo pasado demandó ante la Corte Constitucional esta ley que regula los derechos de autor en internet. Robledo también dejó consignado en su demanda que esta ley “debió cumplir con los requisitos que la Constitución contempla para las leyes estatutarias, dado que afecta derechos fundamentales, como el acceso a la información y la libertad de expresión”. 

La demanda también argumenta vicios de fondo. Según Robledo, la ley contempla una “exagerada protección a las multinacionales, lo que lesiona el derecho fundamental de los colombianos a acceder a la información y a divulgarla libremente”. Derechos que, según el senador, también son violentados con la prohibición a retransmitir señales de televisión. Y aún peor, esta norma no solo empapa a los poco adinerados sino también a los discapacitados. En un documento radicado en el alto tribunal se expone que esta norma viola el derecho a la educación, porque restringe la circulación de material que también es usado con fines didácticos. Se dice que, además, va en contra del derecho a la libertad de expresión al prohibir la retransmisión de los programas televisivos y que, incluso, viola los derechos de las personas con discapacidad, pues cierra el espacio a excepciones que permiten, por ejemplo, traducir un documento a braille o a un archivo sonoro.

En conclusión, por razones de tramite y de validez ante el congreso, el proyecto de ley en defensa de los derechos de autor (ley Lleras) falló a favor del pueblo y no cumplió con lo que en un principio era una clausula para que el supuesto “bienaventurado” TLC fuese una realidad en nuestro soberano país, permitiendo de esta manera que la libertad de expresión, aprendizaje y diversión que promete la internet a todos sus fieles súbditos siga incólume e intacta a los ojos de la ley y la opinión pública.
                   

domingo, 16 de septiembre de 2012

Hablando de información...


La información en televisión


“La televisión tiene tal implantación social que todo cuanto toca,  como un nuevo rey Midas, lo convierte en hecho de espectáculo y de atención social”

¿Hasta qué punto son lícitos todos los tratamientos que se ofrecen hoy día para hacer más espectacular la información, si de alguna manera estos tratamientos suponen una distorsión de la realidad? Es esta la gran pregunta que nos plantea Mariano Cebrián Herreros, en el segundo capítulo de su libro “La información en televisión”, la cual nos lleva a una seria reflexión sobre el papel que juegan los medios de comunicación actualmente, en especial la televisión, que se ha convertido en el medio de masas por excelencia y que tal como lo expresa el autor, ha pasado de ser un medio a ser un protagonista importante en nuestra sociedad, además, ya no se limita a ser un mero testigo de los hechos, sino que participa en el juego del choque de opiniones.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la sociedad obtiene la información y el conocimiento de lo que está pasando, por la mediación televisiva, y resulta bastante delicado saber que muchas veces esa información que debería ser veraz y parcial, resulta tergiversada por el efecto de los intereses de poderes que se esconden detrás de la pantalla.

Poderes como el mercantil o económico y el político, que a menudo resultan actuando en conjunto, buscando informar lo que los favorezca y ocultar lo que no, incorporando publicidad y propaganda incluso a los programas informativos, que por cierto ya no buscan tanto informar como atraer audiencia, trocando los principios de informar, educar y entretener. Así, el éxito lo apreciamos por la cantidad de audiencia acumulada en cada programa, más que por el servicio prestado a la sociedad, enfocándonos sólo en lo interesante en lugar de lo que realmente es importante, y entonces, con el fin de hacer más atractiva la información, incluso si eso supone algún grado de deformación de los contenidos, los medios han comenzado a actuar en detrimento de la sociedad y de los derechos que nos corresponden como audiencia.

A esto se suma también el poder mediático, donde la televisión presenta temas y crea personajes que son objetos de atención por parte de los demás medios, los cuales se dedican a “clonar” los contenidos, en lugar de arriesgarse a producir otros diferentes. Todos estos condicionantes son los que hacen factible el hecho de que la información de alguno u otro modo ha tomado un camino distinto al de informar con veracidad y parcialidad, y tanto Herreros como muchos otros autores, hacen un llamado para que a pesar de que las plataformas y el entorno multimedia se renueven constantemente, la información permanezca independiente a los intereses que subyacen en ellos.


sábado, 15 de septiembre de 2012

Hablando de masas y su efecto transformador...


Calidad de la educación pública en Colombia: un factor transformador 
de la sociedad 


Colombia ha sido un país que ha pasado por distintas coyunturas a nivel económico, político y social. Son diversas las problemáticas que han surgido alrededor de construir un Estado social de derecho, por lo mismo la búsqueda constante  de investigar a fondo los diferentes problemas que aquejan a la sociedad colombiana, al igual que las diferentes soluciones y estrategias para abatir dichos percances.
Por ello la importancia  de la educación pública en el país, ya que esta garantiza procesos de educación, culturización y transformación del pensamiento del individuo para el avance de la sociedad.
Las masas han sido de gran importancia en el proceso de la educación pública en Colombia como elemento transformador de la sociedad; el papel desempeñado en los últimos años por los estudiantes de las universidades públicas, son una clara demostración de la fuerza que obtiene las masas cuando se organizan para lograr objetivos comunes, muestra de lo antedicho se observó en las últimas marchas en contra de la aprobación de la ley 30 que consistía en una reforma a la educación.
Como resultado de dichas marchas y manifestaciones en contra de la aprobación de la ley 30, se crearon mesas de trabajo para una concertación. Los denominados All issue publics (El gobierno, profesores y estudiantes) interesados en un tema importante para la sociedad se sentaron para trabajar en la búsqueda de una salida pacífica y unas políticas claras de equidad y calidad de la educación como derecho consagrado en la constitución política de 1991. 
En una sociedad tradicionalista como la colombiana, la educación se ha ido convirtiendo en un  camino que abre la oportunidad de “salir adelante”, el enemigo de la misma, la desigualdad social que existe en el país; José Armando Hernández Bernal, Administrador de Empresas, Especialista en Gerencia Financiera, y además Especialista  en Docencia Universitaria dice:
 La desigualdad social y la brecha existente en la distribución del ingreso colombiano, son temas que sin lugar a dudas perjudican notoriamente el desarrollo económico, tecnológico e investigativo, de los diferentes sectores económicos de nuestro país. Estos elementos combinados con la corrupción y la indiferencia de la clase política colombiana, llevan a que los problemas más graves de nuestra sociedad se agudicen. Es así como el tema de la educación va tomando relevancia, cuando se piensa en una salida viable y consistente a la problemática anteriormente planteada”.
La falta de oportunidad y políticas claras al respecto, han hecho de la educación un negocio sostenible, donde lo mejor de ella se queda en los centros privados.
El problema en la educación va más allá de estrategias educativas; empezando por la remuneración hacia los educadores teniendo en cuenta los salarios en otros países, en Colombia el salario para quienes forjan a los futuros profesionales es poco; José Armando Hernández afirma:
“Los docentes en Colombia reciben un ingreso inferior a los promedios internacionales, también es evidente que algunos otros docentes devengan mas de 10 salarios mínimos al mes, producto de la o las pensiones otorgadas por los diferentes distritos o municipios del país, y aun así siguen ocupando plazas que bien pueden ser cubiertas por otros jóvenes licenciados”
La educación pública es un tema latente en la sociedad Colombia porque, ¿Cómo hablar de paz cuando hay niños en las calles como expendedores de drogas? ¿Cómo se puede hablar de una mejor sociedad, cuando la educación de calidad ha sido limitada para muchos?
El ministerio de educación en Colombia se ha encargado de promover una serie de ideas de competitividad Formar para la productividad y la competitividad, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos” (página oficial, Ministerio de educación) pero, ¿en dónde queda promover un espíritu crítico e investigativo?
Según Luis Enrique Orozco, filósofo de profesión, “En cuanto a la posibilidad de crítica se refiere, consideramos que la educación a través de una verdadera formación integral debe contemplar la crítica y la autocrítica como un interesante y permanente ejercicio intelectual de decantación científica e ideológica, a través del cual se interiorizan las externalidades, con el rol de cumplir su verdadero fin de ente transformador y enriquecedor del pensamiento social en su conjunto. Es de resaltar además, que la crítica cumple su cometido de transformación creativa cuando es objetiva por principio y constructiva como fin”
Para lograr una educación integral, se empieza por arraigar conceptos que solo desde la niñez y con la educación enseñada en la básica primaria da pie para el desarrollo de ciudadanos integrales (responsabilidad, disciplina, compromiso); en la secundaria sigue la labor de construir esos “personajes” íntegros, donde la importancia de sembrar conocimientos con mira a  la investigación, a la critica y el pensamiento autónomo, es la clave para la consolidación de profesionales críticos y competitivos.
No se debe dejar de lado el papel que juega el Estado en la educación como público activo, este es sumamente importante, de él depende la estructuración de procesos educativos que complementen la formación integral  de los individuos. El aporte a la educación debe ser significativo, si bien, el Estado está en constante lucha en contra de la violencia, pobreza, desigualdad, estas en gran medida se combate con las oportunidades, con políticas claras de educación, culturización y desarrollo en los campos de la tecnología todos en mira a desarrollar estrategias de una verdadera educación publica, donde los recursos de todos se inviertan en todos y no en unos pocos.
No obstante, la corrupción al interior del Estado deteriora la educación en la medida de que  muchos de los recursos destinados a la causa quedan en manos de pocas personas que buscan un bien económico; es un agente que contribuye a la desigualdad social que se vive en Colombia. Es la sombra del poder, del monopolio, de intereses particulares que priman ante las oportunidades de un colectivo de personas que buscan en la educación una opción de vida.
El gobierno se ha interesado por expandir la educación por todo el territorio nacional y de forma gratuita, pero esto es sólo el principio de la tarea del Estado, lo segundo es promover la educación con calidad y para ello debe contar con el personal idóneo y capacitado. Las nuevas políticas de educación parecieran estar enfocadas al mejoramiento de la misma, es importante la implementación de programas de evaluación que permitan conocer  realmente la situación de los escolarizados con el fin de estar en constante replanteamiento y estructuración de métodos que permitan acercarse  a los objetivos que se han impuesto  desde la administración pública con referente a la educación de calidad en Colombia.
María Fernanda Campos, Ministra de Educación afirma: se están escapando errores en el aprendizaje de los niños. Con estas evaluaciones anuales, vamos a detectar en los niños dónde están los problemas de aprendizaje y con base en ello mirar qué metodología pueden adoptar los docentes para fortalecer las debilidades" (artículo del Colombiano)
Un problema latente en la sociedad colombiana es la falta de culturización y concientización en la  importancia que tiene la educación como herramienta fundamental para el desarrollo de una sociedad. Por ello el gobierno ha implementado el plan de educación gratuita con el fin de que ningún niño o joven quede desescolarizado, y para ello ha invertido en planes de mejoramiento en instituciones educativas y en centros de educación superior de carácter público.
Un individuo sin educación aporta de manera significativa al avance del deterioro de la misma, ya que como agentes activos en una colectividad, no estarían capacitados para afrontar los devenires de la sociedad moderna.
La educación pública en Colombia es un deber del Estado y un derecho de los individuos.