jueves, 8 de noviembre de 2012

Hablando de persuasión...


¿Es la pócima perfecta?


En Colombia, un país de cambios y transformaciones la posibilidad de utilizar diferentes estrategias para lograr objetivos comunes y específicos configura quizás la más agresiva y hábil  competencia para tales fines.
El fin es importante, pero para llegar a él no basta con pretender; siglos atrás La Persuasión se perfiló como la estrategia de comunicación más importante en todos los tiempos.  Una mágica palabra con una connotación extraordinaria, en ella inmersa la malicia, la estrategia, la verdad, la justificación; el fin como objetivo, un fin  con un alto grado de valor, pues es un factor determinante a la hora de logra dichos objetivos.

Las estrategias políticas cada vez toman fuerza ya que el argumento de la política es un tema complejo de tratar, y más cuando se quiere persuadir. El nivel de conocimiento, el primer ingrediente para llevar al éxito dicho fin; las cifras de analfabetismo y la falta de educación  es el primer reto para resolver, pues la forma en que va dirigido el mensaje, debe tener en cuenta múltiples características que permitan el acercamiento adecuado, donde  el beneficio es el “gancho” para entrar en materia.

Una estrecha línea separa persuasión de manipulación, pues el modo de intencionalidad es el que configura la esencia de ambas. Persuasión entendida como aquella en que la naturaleza de las afirmaciones está sujeta a argumentos que en sí son los que respaldan y dan el carácter de valor al contenido que mediante la persuasión se quiere dar a conocer al auditorio. 
En realidad la manipulación es el resultado de la persuasión pues es el efecto de la intencionalidad el que permite que el receptor haga caso al mensaje. Un caso representativo en el país fueron las pasadas elecciones presidenciales; una contienda donde la esperanza de un país más social, donde la educación en pro del pueblo fue la insignia de Antanas Mockus, representante del Partido Verde; un partido alternativo.

Por otro lado Juan Manuel Santos bajo la consigna de la seguridad democrática y la prosperidad para todos, representante del partido de la “U”.
El país se preparaba para escoger el mandatario que gobernaría por cuatro años, Antanas Mockus recorrió a la educación y el cambio social, tal fue la acogida que actores de televisión hicieron parte de las estrategias de comunicación para persuadir al pueblo. Las campañas publicitarias bajo el mismo concepto que abanderaba Mockus se presentaron con un lenguaje emotivo lleno de valor social donde la importancia del cambio era fundamental para el futuro Colombiano. La pócima había funcionado, la ola Verde creció con tal magnitud que hizo que los jóvenes se interesaran en las propuestas de Antanas, el acto intencional de la persuasión había hecho efecto.
“Prosperidad para todos” fue el beneficio que Juan Manuel Santos le ofreció a los colombianos, partiendo de la seguridad democrática, proyecto bandera del Ex Presidente Uribe, con el fin de que más seguridad es igual a progreso, a transformación, a un equilibrio social de igualdad. La intencionalidad persuasiva apelaba a una estrategia agresiva de comunicación, un “terrorismo” estratégico, su fin; crear incertidumbre, inseguridad, con el propósito de mostrar el súper héroe que salvaría el país. El respaldo del entonces presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez de una forma directa hacia el representante de su mismo partido Juan Manuel Santos Calderón fue sin lugar a dudas la estrategia más fuerte de dicho candidato, pues Álvaro Uribe cuenta con un alto grado de credibilidad y de respaldo en una mayoría de colombianos.
Las cartas estaban sobre la mesa, la campaña electoral cada vez más contendida, en juego el futuro de un país que intenta luchar contra la corrupción, un país donde la violencia es el mal latente que desde las estrategias políticas intentan erradicar.
El mensaje de las diferentes campañas era claro y contundente, en juego estaba la credibilidad de los candidatos respaldados con fuertes y estratégicos argumentos, la credibilidad de la fuente (candidato) debía estar respaldada por argumentos sinceros que generaran tal adhesión con el pueblo que el convencimiento seria el resultado positivo del mensaje.
Para lograrlo, la intencionalidad del mensaje debía ser claro- de hecho lo fue- el efecto se vio reflejado en el alto número de votantes que acudieron a las urnas, pero fueron logros que se dieron por la atracción lograda por diferentes personajes públicos, donde los estereotipos  se establecían de acuerdo al publico objetivo.
La emisión de información en programas de entretenimiento y la participación de los canales de televisión como medios de comunicación jugaron un papel importante para alcanzar la presidencia de Colombia.
Los discursos de los candidatos estaban cargados de una intencionalidad victoriosa traducida al cambio que el país esperaba por  décadas, dichos discursos pretendían persuadir al pueblo con argumentos que aunque conocidos generaban incertidumbre.
Antanas Mockus perdió, pues el grave error fue confiarse en un nuevo público de jóvenes votantes, las estrategias estaban, lo que no estaba era la cultura de votar, fue más una aprobación de palabra, más no de intención de voto.
Juan Manuel Santos el ganador, la intencionalidad del mensaje llegó a miles de colombianos que depositaron en él la confianza y la esperanza de un mejor país.

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