viernes, 10 de agosto de 2012

Hablando de lo público...


Lo público y el público


“El uso de público y lo público muestra una multiplicidad de sentido distinto” 
Habermas

La opinión pública es la oportunidad  de que la sociedad se incline hacia su preferencia, donde las actitudes y las tendencias de temas son diversas.  También viene de una amplia interpretación y sentidos del concepto ‘público’. Por lo tanto, para la compresión del fenómeno y el término ‘Opinión Pública’, es importante tener claro qué es el público y lo público.

Como lo mencionamos anteriormente, existen varias interpretaciones de estos conceptos, y las acepciones  cambian dependiendo de la utilización de los artículos, ya que una cosa es lo público y otra el público.

La socióloga berlinés, Elisabeth Noelle-Neumann, en su interpretación de lo que es ‘lo público’, clasifica el concepto en tres partes. Primero en la apertura: lo que es abierto a todo el mundo, es decir, “un lugar que nos pertenece a todos y a nadie”. Asimismo, lo explica por medio de su relación con el Estado, en el derecho público y en el poder público, que consisten en lo que nos concierne a todos y es por un bien común. Por último, el concepto es trasladado al ámbito psicológico, ya que las personas no sólo piensan y sienten en su interior, sino que también se desenvuelven en el exterior, donde viven en y por una comunidad, y donde cada uno empieza a adquirir un conocimiento para saber qué tan expuesto se encuentra al ojo público y cómo actuar frente a eso, por lo tanto, hablamos de una relación del individuo con el contexto.

No obstante, es importante ver qué es y qué se deduce por ‘el público’. Como tal, es un grupo de personas que no necesariamente se tienen que enfrentar cara a cara o estar en el mismo espacio, pero manifiestan intereses similares y reaccionan ante los mismos estímulos, concepto que lo diferencia de la multitud, la muchedumbre y la masa. Según K. Young  el público es un “grupo efímero y disperso en el espacio, es la criatura engendrada por nuestros notables medios mecánicos de comunicación”. Es decir, el público es ‘gente’, y abarca hasta entender con claridad que es una totalidad de personas, población, comunidad, entre otros.

Al ser un grupo que va adquiriendo  con el tiempo una conciencia de pertenencia grupal, es capaz de llegar a influir en el comportamiento de sus integrantes.  Por lo tanto, son ellos quienes soportan la opinión pública y son portadores de ésta, porque, “cuando  el público deja de ser crítico se disuelve y se convierte en multitud” (R.E. Park).  

La diferencia es que a la multitud la mueve la emoción mientras que los grupos se crean por un estímulo de una vibración compartida. Por su parte el público, tiene la oportunidad de plantear diferencias siendo motivados por intereses propios.

La multitud está compuesta por diversidad; múltiples personalidades, etnias, géneros, entre otras variaciones, que hacen de este conjunto de singularidades algo interesante por ser una multiplicidad que se comunica y que actúa en común aunque existan diferencias. No va con la obediencia y no se rige por ésta, lo que sí, es que representa una gestión colectiva ante el ojo público. Tiene entonces una similitud marcada con lo que es ‘el púbico’ porque los dos son mecanismos de adaptación y cambio, utilizando igualmente grupos sociales  como nuevos 
caminos de transformación.

“La multitud no es una como el pueblo, ni indiferenciada como las masas; la multitud engloba lo diverso, pero es global”. Aunque el término presenta una ambigüedad en el aspecto político en la revelación contra el Estado, Hobbes plantea “si pueblo, nada de multitud; si multitud, nada de pueblo”, dando pasó al fundamento de la democracia.

Por su parte, la masa, un grupo antes planteado como indiferenciado, consiste en aquellos individuos que no tienen que ver entre ellos pero poseen características similares y se unen para sentirse más fuertes y/o reconocidos socialmente, lo que hace que la identidad de cada uno de ellos se pierda. No se unen por emoción como a la multitud o  por desacuerdo, ni por alguna discusión como el pueblo. A ellos los une una necesidad.

Sin embargo, las masas son y serán entendidas como colectividades pasivas, receptivas y fácilmente manipulables tanto en autoritarismos como en democracias, y serán también el blanco de los medios masivos y de los organismos de poder para maximizar su control sobre la ciudadanía, por lo tanto, es tiempo de tomar decisiones conscientes y entender que aunque es imposible no formar parte de la masa alguna vez, sí es posible reconocer cuándo estamos siendo manipulados y es decisión nuestra saber hasta qué punto nos pueden dopar el cerebro y en qué momento debemos desconectarnos y pensar por nuestra propia cuenta.

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